sábado, 6 de agosto de 2011

Foto Botas Perdidas FS lvl 105 Mixed


Para Magic PT restoration request

viernes, 31 de diciembre de 2010

I swear for CL

1. Intentar el examen de conducción
2. Llamar al hipócrita para lo de las pastillas
3. Llamar a la psicóloga para tú sabes qué
4. Intentar ordenar that de 1 a 3 veces (como lo veas necesario)
5. Buscar una nueva comida VEGANA (potatos + Rice)
6. Buscar una neuva comida VEGETARIANA (bol of cereal&milk)
7. INTENTAR, en lo más posible, just water por al menos 1 semana tres veces
8. Go to 100 at least (at the end of the year) UNFINISHED
9. Add WJ (from F1)
10.¨M¨ por MB, al menos, 1 vez.
11."M" por CM, al menos, 1 vez.
12. Quítale al de la derecha algo de plata, por que te la mereces por derecho

*Todo queda jurado en tributo a CL, en términos "W", es decir, que cualquier contratiempo ante alguna de estas cosa, como romperlo por olvido o por obligación, estará permitido.

domingo, 30 de mayo de 2010

Manejo creativo de problemas

Mauro Rodríguez Estrada (1936 - 2007)

Fundador y primer presidente de la Asociación
Mexicana de la Creatividad. Fue el mayor promotor
de la creatividad en Latinoamérica, dedicado por
entero a la creatividad desde 1975

Tomado de Manual de creatividad (pp. 117-123).
México: Trillas. (2006)

El verdadero creador
es un creador de problemas
L. A. Machado
Se procura la creatividad
con el objeto de emancipar al individuo
y concederle un mayor dominio de la realidad,
por medio de la transformación
J. Sikora

El problema es una realidad omnipresente
en la vida de los individuos, de las instituciones
y de los pueblos; es parte integral del tejido
de la vida. La capacidad de afrontarlo mide, en
cierto modo, la calidad de la vida.
¿Qué es un problema? Es una situación con
uno o varios elementos de oscuridad: queremos
lograr algo, pero no hallamos cómo; necesitamos
movemos hacia un determinado punto,
pero no vemos claro el camino.
El concepto de problema es esencialmente
relativo, pues incluye en sí la referencia a un
sujeto determinado. Lo que para Juan es un
problema, puede no serlo para Pedro, pues para
éste no entraña dificultad ni oscuridades.
Muchos problemas son personales y muchos
otros son grupales o sociales, según afecten
a individuos, grupos o sociedades, y según
estén en manos de individuos o de grupos para
ser resueltos.
¿Qué relación existe entre los problemas y
la creatividad? Una muy estrecha. Por definición,
todo problema apela a la creatividad de
alguien, ya que el sujeto no conoce la solución.
Sus rutinas de pensamiento y las técnicas bien
conocidas no le sirven para el caso, por eso
tiene el problema. Como la mayoría de las
personas no son pintores, escritores, ni directores
de cine, podemos decir que el uso más
común y cotidiano de la creatividad, para casi
todo el género humano, consiste en afrontar y
resolver problemas.
Frente a la creatividad elitista de pocos, se
adelanta la creatividad democrática de todos.
Al crecer en los últimos decenios la envergadura
y la complejidad de los problemas institucionales,
comenzaron a hacerse estudios
sobre el proceso de análisis y solución, y nació
un nuevo arte: la heurística (del griego heuriskein:
encontrar). Pero no hay que ilusionarse:
para el fascinante arte de resolver problemas,
no existen ni existirán recetas prefabricadas.
El manejo de los problemas se desarrolla
en dos etapas distintas: el planteamiento y la
solución. Nosotros, por motivos didácticos,
vamos a desmenuzarlo en cinco pasos o momentos:

1. Definir el problema.
Partimos de una
observación que cualquiera está en grado de
verificar: en las discusiones es muy frecuente
la tendencia a mezclar planteamientos con
soluciones; es decir, que ya en los primeros
momentos, cuando aún hay oscuridad es sobre
cuál es propiamente la dificultad, se barajan
soluciones. Esto es tan poco lógico como el
médico que receta antes de diagnosticar la enfermedad.
El sentido común, tan poco común aquí como
en todo lo demás, reclama una separación análoga
a la que explicábamos en el caso del
brainstorming. Primero hay que definir bien el
problema (p) y luego buscarle las soluciones (s).

pss
pss
ss
pp
p
s
p
Así suele ser
fase I

pp
pp
pp
fase II
ss
ss
ss
s
Así debe ser

¡Qué ilusión tan simplista la de creer que
los problemas están ahí, enfrente, como puede
estar un edificio o un pozo! No, los problemas
no son enteramente realidades físicas externas,
sino psíquicas e internas; son realidades parcialmente
objetivas y parcialmente subjetivas.
Requieren procesos de percepción y de organización
e interpretación de datos. No siempre la
primera formulación es la más feliz. Nada lo
garantiza. Una formulación poco afortunada
confunde y extravía. Vienen al caso cuatro
ejemplos:
 En la recesión económica mexicana de
1983, un amigo me decía angustiado:
“Acabé de construir cinco departamentos
para venderlos totalmente terminados. Debo
pagar cada mes a la constructora cientos
de miles de pesos. Nadie quiere comprar.
Me he reducido en el precio hasta por debajo
de mis costos; pero ni así”.
Problema: ¿Cómo vender los departamentos en
un breve plazo?
 He ordenado una construcción en la cima
de una colina. Cuento con el dinero suficiente
para toda, o casi toda, la obra, pero
se nos echa encima la crisis inflacionaria.
Me urge que los trabajos se hagan con celeridad.
El arquitecto-contratista opera con
equipos raquíticos de trabajadores; cada
semana observo que en lugar de los veinte
o treinta trabajadores prometidos han llegado
sólo tres o cuatro, o ninguno. Y la inflación
galopa sañuda... Pasan los meses;
en vano he intentado todos los recursos para
apremiar al arquitecto.
Problema: ¿Cómo hago para que el escurridizo
arquitecto cumpla el convenio y concluya la
obra?
 En casa de Juan Pérez hay ratones. Las
ratoneras que se han usado son eficaces,
pero dan un espectáculo muy desagradable.
Problema: ¿Cómo mejorar las ratoneras, o
cómo conseguir otras más adecuadas?
 Crece el uso de las drogas y los tribunales
de muchos países se enfrascan en miles de
casos de delincuencia a raíz de ello.
Problema: ¿Cómo puede el gobierno eliminar
el tráfico y consumo de drogas?
Un mínimo de análisis nos revela que los cuatro
problemas están mal planteados.
El primero no es cómo vender, aun malbaratándolos,
los cinco departamentos, sino cómo
conseguir el dinero necesario.
El segundo no consiste en cómo motivar al
arquitecto, sino en cómo activar la construcción
hasta finalizarla.
El tercero no es un problema de ratoneras,
sino de librar la casa de ratones.
El cuarto supone, sin haberlo probado, que
corresponde a los gobiernos eliminar las drogas.
Pretende configurar el problema con lo
que es una de las posibles alternativas de solución.
¡Qué frecuente es que los planteamientos
estén ya “casados” con una solución, una entre
varias posibles! ¡Y que cándidamente se ignore
este mal matrimonio!
En los ejemplos anteriores, vender los departamentos
en plena crisis, seguir con el mismo
arquitecto y utilizar ratoneras son ya esbozos
de solución; pero no planteamientos lúcidos.
Antes que resolver los problemas hay que
tener la capacidad para identificarlos, es decir,
para formular preguntas que nos lleven a detectarlos
y definirlos. Esta facultad es uno de los
rasgos inconfundibles de la conducta creativa.
Además, sucede que la correcta definición
de un problema ya muestra por sí sola el camino
de salida. Lo malo es que, como deplora
Edwards: "We are basically solution-minded
rather than problem-minded".1

2. Averiguar las causas del problema, sus
raíces, sus factores, y las condiciones que lo
hicieron nacer. Hay que reunir e interpretar
todos los hechos que se producen en torno a
una situación, y seguir los hilos que los entrelazan
para formar la maraña.
En los casos más complejos conviene distinguir
la realidad misma, por una parte, y, por
otra, todo lo dicho y escrito sobre ella: juicios,
opiniones, documentos, etc. Estos también son
hechos, pero de orden diferente.

3. Imaginar todas las posibles soluciones.
Para esta fase el mejor método suele ser el
brainstorming, porque sólo si se afloja al
máximo la mente, sin inhibiciones, y se consi
deran muchas alternativas, puede aspirarse a
optar por una solución verdaderamente profunda
y creativa. La relatividad que señalamos
como esencial al concepto de problema, pide
no sólo estar concientizados del problema, sino
de sí mismo ante él. De este modo, conviene
aplicar a los problemas, además de la inteligencia,
también los sentidos: visualizarlos (tal
vez dibujarlos), tocarlos, olerlos, escucharlos...

4. Seleccionar la solución. Esto supone un
proceso de deliberación, pero es propiamente
un acto de toma de decisión. Tal cosa es factible
a veces por el método de la comprensión
(captación intuitiva de la realidad completa
como un todo o como una gestalt). Otras veces
hay que recurrir al método de ensayo y error. A
veces se requieren razonamientos inductivos,
otras, deductivos. Lo más común es que intervengan
ambos tipos.
Hay estudios que revelan que las personas
muy creativas se distinguen de las poco creativas
principalmente por el proceso que siguen
para resolver problemas. Las primeras emplean
más tiempo en analizar, la información y menos
en sintetizarlo que las segundas.

5. Implementar la solución. Más allá de
capacidades intelectuales y competencias
técnicas, hay otros aspectos que muchas personas
tienden a ignorar o a dejar al margen: las
actitudes. Actitudes de optimismo, de seguridad,
de fuerza, de fe, de esperanza, de audacia,
de participación, de compromiso, o sus contrarias.
¡Qué diferente es afrontar un problema visto
como una oportunidad, a encararlo como un
obstáculo molesto! Viene a cuento un dato
etimológico curioso: la palabra griega problema
corresponde a la palabra latina pro-jectum
(véanse los términos afines: emblema, proyección,
inyección, deyecciones, sujeción). De
este modo tenemos convertidos los problemas
en proyectos, es decir, en retos y desafíos y, lo
que es lo mismo, en oportunidades que nos
brinda la vida.

Si tú crees que no tienes ningún problema,
busca o inventa algunos. De lo contrario, estás
perdiendo oportunidades de vivir y de crecer.

El proceso creativo

Mihaly Csikszentmihalyi (1934)
Profesor de psicología en la Universidad de Claremont
(California). Es uno de los psicólogos más
citados en campos diversos de la psicología y los
negocios

Tomado de: Creatividad. El fluir y la psicología des
descubrimiento y la invención

El proceso creativo comienza con una sensación
que en algún sitio hay un rompecabezas
o una tarea que se ha de llevar a cabo. Quizás
algo que no esta bien, el algún sitio existe un
conflicto, una tensión, una necesitada que se ha
de satisfacción problemática puede estar desencadenada
por una experiencia personal, por
un desajuste en el sistema simbólico, por la
estimulación de los colegas o por necesidades
publicas. En cualquier caso, si no se experimenta
una tensiona si, que atraiga la energía
psíquica de la persona, no hay necesidad de
una reacción nueva. Por tanto, sin un estimulo
de esta clase, es improbable que el proceso
creativo se ponga en marcha.

PROBLEMAS RECIBIDOS
Y DESCUBIERTOS


No todos los problemas llaman la atención
de una persona de manera parecida. La mayoría
de los problemas están ya formulados,
todo el mundo sabe lo que se ha de hacer, lo
único que falta es la solución. Los empresarios,
patrocinadores, o alguna otra presión externa,
esperan de la persona en cuestión que aplique
su entendimiento a la solución de un rompecabezas.
Estos son los problemas “recibidos”.
Pero también hay situaciones en las que nadie
ha formulado la pregunta todavía, nadie sabe si quiera que haya un problema. En este caso, la
persona creativa determina tanto el problema
como la solución. Tenemos así un problema
“descubierto”. Einstein, entre otros, creía que
los avances realmente importantes en la ciencia
llegan como resultado de la formulación nueva
de problemas viejos o del descubrimiento de
otros nuevos, y no tanto de la simple resolución
de los problemas existentes. O como decía
Freeman Dyson: “Una característica de la vida
científica es que resulta fácil cuando tienes un
problema sobre el cual trabajar. Lo difícil es
encontrar de un problema”

Frank Offner ejemplifica el proceso de resolución
de un problema recibido:

Cuando me estaba introduciendo por primera
vez en la aeronáutica, yo tenía un muy buen
amigo que me presentó en Hamilton Standard,
que fabricaba hélices y ahora forma parte de
United Technology. Me sugirió que fuera a verles
para ver si podía ayudarles, y el jefe del
grupo de vibración me dijo: “Bueno, Frank,
hemos tenido este problema durante meses, no
podemos imaginar la manera de conseguir el
valor positivo máximo y negativo máximo del
voltaje, tomar la suma de ambos y calcular la
tensión total. No sabemos como elegir el resistor.
Hay que tener un condensador que se corresponda
con el resistor, porque si el resistor
es demasiado alto resulta demasiado lento y si
es demasiado bajo pierdes una antes de conseguir
el otro”. Bien antes de que hubiera acabado
de hablar, yo ya sabía la respuesta. Le dije:
“No use un resistor, use un pequeño relé y ponga
el condensador en cortocircuito….”

En cambio, Robert Galvin describe un problema
que es descubierto. Su padre había fundado
Motorola a principios de este siglo para
fabricar radios de coches. Durante varias décadas
el negocio fue una pequeña explotación de
una sola sala, con quizás una docena de ingenieros
y contratos no muy grandes, de modo
que el padre de Galvin trabajaba muy duro para
poder llegar al fin de mes. En 1936 creyó que
finalmente podía permitirse tomar unas vacaciones.
Se llevó a su esposa y al joven Robert a
hacer un viaje por Europa. Mientras viajaban
por Alemania, Galvin padre llegó a la convicción
de que antes o después Hitler desencadenaría
una guerra. A su regreso a casa, obtuvo
más detalles sobre su corazonada enviando a
Don Mitchell, uno de sus ayudantes, a Camp
McCoy, en Wisconsin para averiguar como
transmitía el ejército la información entre sus
diversas unidades.

Mitchell cogió el coche y se fue a Wisconsin,
tocó el timbre de la puerta del campamento,
se sentó con el comandante en jefe y en
poco tiempo descubrió que, en lo referente a
las comunicaciones, el ejercito no había cambiado
en absoluto desde la primera guerra
mundial: se tendía un cable telefónico desde el
frente de las trincheras de retaguardia. Cuando
oyó esto, Galvin aguzó el oído. “Don”, se supone
que dijo, “si fabricamos una radio que se
ajuste a un coche y reciba señales, ¿no podríamos
acoplarle un pequeño transmisor, añadir
algún tipo de grupo electrógeno y ponerla en
una caja de modo que alguien pudiera cargar
con ella, y hablar desde la trinchera del frente
con la retaguardia con radios, en lugar de desenrollando
un cable?” Creyeron que era una
buena idea y se pusieron a trabajar. Para cuando
Hitler invadió Polonia, Motorola esta preparada
para producir lo que se convirtió en el
SCR 536, el walkie-talkie de la Segunda Guerra
Mundial, Robert Galvin usa esta historia
para explicar lo que quiere decir cuando habla
de anticipación y empeño: por un lado, tener la
previsión para darse cuenta de cómo podrías
contribuir al futuro, y por tanto, sacar provecho
de el; y por otro, tener fe en tu intuición y trabajar
duro para convertirla en realidad.

exige, por lo general, un periodo de preparación
mucho más corto que la de los problemas
descubiertos. A veces la solución aparece con
la inmediatez del caso de Offner. Aunque puede
requerir poco tiempo y esfuerzo, una solución
novedosa a un problema recibido podría
cambiar el campo de forma importante y podría,
por tanto, ser juzgada creativa. Incluso en
las artes, algunas de las pinturas más perdurables
de la Edad Media y el Renacimiento fueron
encargadas por mecenas que especificaron
el tamaño del lienzo, el número y el tipo de las
figuras, la cantidad de caro pigmento de lapislázuli
que se había de usar, el peso de pan
de oro que se tenía que utilizar en el marco,
hasta el detalle mas nimio. Bach componía una
nueva cantata cada pocas semanas para satisfacer
las exigencias de himnos religiosos de sus. mecenas.
Estos ejemplos demuestran que,
cuando se afrontan con el deseo de ofrecer la
mejor solución, incluso los problemas más
rígidamente definidos de antemano puedan
traducirse en resultados creativos.

Sin embargo, los problemas descubiertos
cuentan con la posibilidad de tener mayor repercusión
en la forma en que vemos el mundo-
Un ejemplo es la lenta elaboración por parte de
Darwin de la teoría de la evolución. A Darwin
se le encargó que viajara con el Beagle costeando
Sudamérica y describiera la vida vegetal
y animal, en gran medida no registrada, que
encontrara allí. Esta no era una misión que
requiriera, una solución creativa, y Darwin
hizo lo que de el se esperaba. Pero al mismo
tiempo fue sintiendo cada vez mayor interés, y
después perplejidad, por las sutiles diferencias
entre especies, por lo demás semejantes, que
Vivian en lo que hoy llamaríamos diferentes
nichos ecológicos. Vio la conexión entre los
rasgos físicos concretos y las posibilidades
medioambientales correspondientes, tales como
la forma del pico de un pájaro y el tipo de
comida disponible. Estas observaciones le llevaron
al concepto de adaptación diferencial, el
cual, a su vez, tras muchas observaciones más
detalladas, le condujo a la idea de la selección
natural y finalmente al concepto de la evolución
de las especies

La teoría de la evolución respondía un gran
número de preguntas, que iban desde por qué
los animales tienen aspectos tan diferentes
entre sí, hasta de dónde vienen los hombres y
las mujeres. Pero quizás la característica más
notable de la realización de Darwin fue que
estas preguntas no habían sido formuladas
antes en forma susceptible de respuesta, y que
él tuvo que enunciar el problema y a la vez
proponer la solución. La mayoría de los grandes
cambios en un campo comparten esta característica
del trabajo de Darwin: en el continuo
de las situaciones problemáticas, tienden a
estar más cerca del extremo descubierto que
del recibido.

EL TIEMPO MISTERIOSO

Después de que una persona creativa tiene la
sensación de que el horizonte de su especialidad
hay algo que no encaja, algún problema
que tal vez mereciera la pena abordar, el proceso
de creatividad habitualmente prosigue en
secreto durante algún tiempo. Los indicios de
incubación proceden de relatos de descubrimientos
en los que el creador queda perplejo
ante una cuestión y recuerda haber llegado a
una repentina intuición de la naturaleza del
problema, pero no recuerda ningún paso mental
consiente intermedio. Debido a este espacio
vacío entre la percepción de un problema y la
intuición de su solución, se da por supuesto
que en un intervalo del proceso conciente debe
de tener lugar una etapa imprescindible de
incubación.

Debido a su carácter misterioso, la incubación
con frecuencia ha sido considerada la
parte más creativa de todo el proceso. Las secuencias
concientes se pueden analizar, hasta
cierto punto, según las reglas de la lógica y la
racionalidad. Pero lo que sucede en los espacios
“oscuros” desafía al análisis ordinario y
evoca el misterio original que envuelve la obra
del genio: uno casi siente la necesidad de recurrir
al misticismo, de invocar la voz de la musa
como explicación.

Nuestros entrevistados concuerdan de forma
unánime en que es importante dejar que los
problemas hiervan durante un tiempo por debajo
del umbral de conciencia. Uno de los relatos
más elocuentes de la importancia de esta fase
es, de nuevo, el del físico Freeman Dyson. Al
describir su trabajo habitual dice lo siguiente:

Estoy perdiendo el tiempo a lo tonto sin
hacer nada, lo cual probablemente significa que
estoy en un periodo creativo, aunque por supuesto
eso no se sabe hasta más tarde. Creo que
es muy importante estar ocioso. Siempre se dice
que Shakespeare estaba ocioso entre obra y
obra. No estoy comparándome con Shakespeare,
pero quienes están ocupados todo el tiempo
no suelen ser creativos. De manera que no me
avergüenzo de este ocioso.

Frank Offner cree con la misma firmeza en
la importancia de no estar siempre pensando en
el problema:

Le diré una cosa que he descubierto tanto
en la ciencia como en la tecnología: se tiene un
problema, no hay que sentarse a intentar resolverlo.
Porque nunca lo resolveré si me limito a
sentarme a pensar sobre él. La solución quizás
se me ocurra en mitad de la noche, mientras
conduzco mi coche o me ducho, o algo así.

domingo, 23 de mayo de 2010

El discurso como interacción en la sociedad

Carlos López y Moisés Sánchez Franco

En 1938, el actor y director de cine Orson Welles tuvo una idea brillante y a su vez terrible; en un programa radial, decidió representar, con el estilo de un rotativo informativo, La guerra de los mundos, del autor de ciencia ficción H. G. Wells. Los oyentes del programa se espantaron, pues pensaron que la Tierra estaba siendo invadida por alienígenas crueles que no dudaban en destruir edificios y en asesinar gente con sus armas poderosas. No repararon que todo era una ficción y salieron raudos de sus casas a alertar a otros vecinos y a buscar la forma de protegerse y huir. La ola de pánico se extendió y tuvieron que pasar muchas horas para que la verdad fuera revelada y la tranquilidad reinase. ¿Qué generó toda esta reacción de histeria y pánico colectivo? Curiosamente solo el discurso radiofónico de Welles.
Otro hecho relacionado con el discurso: en 1987, Alan García Pérez, por entonces presidente del Perú, dirigió su discurso a la nación por 28 de julio. La crisis económica empezaba a golpear al país, la inflación subía a ritmo de galope, el sol se devaluaba, y el público televidente y radioyente esperaba escuchar las nuevas medidas gubernamentales que permitieran salir del problema. En medio de gran expectativa, García Pérez anunció que la medida que tomaría para solucionar el problema económico sería la de estatizar la banca. Los bancos iban a ser ahora dirigidos y controlados por el Gobierno. Esta declaración generó una reacción inesperada. En ese mar picado, el escritor Mario Vargas Llosa saltó a la palestra política al convertirse en el defensor del liberalismo económico y, por supuesto, de la propiedad privada de los bancos. Los peruanos, en su mayoría, rechazaron esta propuesta presidencial con marchas y mítines multitudinarios dirigidos por Vargas Llosa, quien, en esa coyuntura, fundó su movimiento Libertad. ¿Qué provocó todas estas acciones? Otra vez un discurso, en este caso, el de Alan García.
En realidad, todo discurso realiza acciones y a su vez genera reacciones. Todo discurso responde a una intención, a un propósito; y este propósito provoca respuestas como lo ocurrido en el caso de Welles o en el de García. Por ello, podemos afirmar que el discurso participa de la interacción social, es decir, de la forma en la cual se relacionan las personas.
Ahora bien, es necesario estudiar al discurso como actividad social, ya que así podemos comprender qué tipo de ideas son representadas y difundidas mediante los discursos, a quiénes favorecen estas ideas, qué aspectos de la vida resaltan, qué tipo de creencias se intenta imponer.
El Análisis Crítico del Discurso (ACD) analiza aquellos discursos que están relacionados con prácticas sociales complejas y de gran alcance. Por ello, se preocupa en analizar discursos de corte institucional: declaraciones políticas, expresiones periodísticas, películas, comerciales, manifestaciones eclesiásticas, etc., es decir, todos aquellos productos verbales relacionados con el poder. Para llevar a cabo su estudio, el ACD analiza la acción o intención comunicativa, el contexto, el poder y la ideología, subyacentes en un discurso. A continuación, definiremos cada una de estas categorías y luego las aplicaremos en el discurso de Mario Vargas Llosa “El Perú no necesita museos” a propósito de la polémica generada en torno al Museo de la Memoria.
Acción o intención comunicativa Todo discurso posee una intención, pues tiene un objetivo. Así, cuando alguien habla o escribe tiene un fin preciso que involucra a la persona que escucha o lee el mensaje. De esta forma, todo discurso es, en el fondo, una actividad social.
La intención determina o modela el discurso del emisor. Pensemos en esto: si queremos realizar una declaración amorosa, definitivamente tendremos que elegir palabras relacionadas con la dulzura o el afecto sincero y desecharíamos, probablemente, aquellos términos vulgares o chocantes. Además, nuestro tono de voz cambiaría con tal de parecer agradable y hasta tierno.
Al momento de considerar la intención comunicativa también debe tenerse en cuenta el papel que desempeña el receptor. Éste participa de una manera activa, pues interpreta el discurso del emisor en función de la hipótesis que hace sobre cuál es esta intención.
Contexto
Es el entorno o circunstancias en el que tiene lugar el discurso. "El discurso se produce, comprende y analiza en relación con las características del contexto. Por lo tanto, se interpreta que el análisis social del discurso define el texto y el habla como situados: describe el discurso como algo que ocurre o se realiza "en" una situación social" (van Dijk, 2001: 32).
Para definir el contexto de un discurso se debe tener en cuenta el tiempo, el espacio y la posición del hablante. Los contextos como los discursos no son objetivos, puesto que los conforman hechos sociales interpretados y producidos por y para los participantes. Van Dijk, un estudioso del ACD, señala que el género, la posición social, el grado de educación, el vínculo étnico y la profesión constituyen condiciones contextuales dignas de remarcar en el análisis del discurso (van Dijk, 2001: 33).
Poder
En toda relación social siempre hay alguien que tiene más poder que otro. El discurso permite entablar y afianzar las relaciones sociales, pero, claro, estas siempre están mediadas por el poder. Pensemos en nosotros viendo un noticiero. Escuchamos al locutor y nos conmovemos por las noticias que este presenta. En este caso, el medio de comunicación tiene más poder que nosotros, domina la relación, pues nos presenta el panorama del mundo que cree conveniente y, además, determina nuestras reacciones. Así, su poder radica en el manejo de la información, la misma que nos hará pensar, conversar o emocionarnos por alguna noticia propuesta por su discurso noticioso. De alguna forma, un noticiero nos controla, pues finalmente terminamos respondiendo a lo que buscaba. Por eso, analizar el concepto de poder es importante, porque de esa forma podemos observar cómo se organizan diversos vínculos entre discurso y sociedad. Para los propósitos del ACD, interesa concentrarse en el poder social, es decir, en la relación específica entre grupos sociales o instituciones. El análisis crítico del discurso se ocupa del ejercicio ilegítimo del poder, como las violaciones a los derechos humanos o a los derechos individuales o de grupo.
El poder que ejerce un grupo sobre otro se evidencia en el hecho de que alguno de ellos posee cierta forma de control sobre el otro. El control puede afectar a las acciones: los actos de los dominados responden a los deseos de lo dominantes. Una forma de control es la fuerza bruta, el poder físico, como el empleado por la policía. Una segunda forma de control es la mental, es decir, el control sobre "las intenciones o propósitos de las personas", como en el caso de los noticieros. Existen maneras complejas o sutiles de controlar las mentes de las personas mediante un texto escrito o el habla. En cualquiera de estos casos, siempre es posible persuadir a las personas para la realización de actos determinados por medio de argumentos o cualquier otro discurso de persuasión.
Bajo estas circunstancia, es pertinente recuperar el concepto de poder hegemónico: aquel que permite que “las personas actúen como si ello fuera natural, normal o simplemente existiese consenso” (van Dijk, 2001: 43). El poder hegemónico se construye en las instituciones educativas, en los medios de comunicación, en la publicidad, en el cine, la literatura, entre otros. Todas estas instituciones o medios permiten el control de las mentes (conocimientos, actitudes, ideologías) de grupos y lo hacen principalmente mediante el discurso. Esto, sin embargo, presupone otro aspecto fundamental de las relaciones entre poder y el discurso, a saber: el "acceso". Solo los poderosos tiene diversas formas de acceso, es decir, diversas vías para dirigirse a la opinión pública, como mediante campañas de información, entrevistas, conferencias de prensa, comunicados de prensa y otros géneros discursivos dirigidos a los periodistas. Por ello, no es casualidad que en las revistas, programas de televisión periódicos quienes más aparezcan sean, además de los artistas o deportistas, los políticos y empresarios, en otras palabras, gente relacionada con el poder.
Finalmente, debemos aclarar que el poder social de los grupos no es eterno ni sólido, por el contrario puede estar lleno de contradicciones. Dichas incoherencias terminan generando al poco tiempo la debacle de todo grupo de poder. A modo de ejemplo, recordemos el gobierno de Alberto Fujimori. El presidente Fujimori aseguraba que la sociedad peruana de la década del 90 vivía en democracia. Para demostrarlo, los tres poderes del estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, parecían funcionar con eficacia. Sin embargo, en dicha década se formó el grupo Colina, se compró la línea editorial de periódicos y medios de comunicación audiovisuales, así como la fidelidad de congresistas y jueces. El descubrimiento de estos crímenes y el escándalo desatado en la opinión pública marcaron la debacle del gobierno fujimorista y la entrada al poder de los grupos de oposición liderados por Valentín Paniagua.

Ideología
Todo discurso encierra en sí una visión del mundo, una forma de ver la vida, una doctrina que puede ser religiosa, política o filosófica. Así, todo discurso transmite ideas, define grupos y posiciones en la sociedad. Estas ideas las adquirimos en la cultura, escuchando los discursos o practicándolos. Las ideologías regulan no sólo el conocimiento sino también, especialmente, las actitudes que los grupos comparten acerca de ciertas cuestiones sociales:
En síntesis, las ideologías son las representaciones mentales que forman la base del conocimiento y actitudes compartidos de un grupo. Es este sistema de ideas lo que nos permite definir nuestra “posición” en el mundo y lo que debemos pensar acerca de las cuestiones sociales” (van Dijk, 2001: 56).

Para que un discurso pueda ser estudiado ideológicamente, se requiere que aquel sea el producto de un miembro de un grupo. Asimismo, se debe observar qué estructuras discursivas expresan o realizan objetivos o propósitos grupales.
El poder y el control grupal sobre el discurso están controlados por las ideologías, debido a que estas influyen no sólo sobre el discurso, sino también sobre la forma en la que nos desenvolvemos en la sociedad.

"El Perú no necesita museos": una respuesta mordaz de Mario Vargas Llosa al rechazo del museo de la memoria
¿Por qué un político peruano insinúa que un país pobre y con deficiencias sociales como el Perú no puede construir y mantener un museo de la memoria? Esta parece ser la interrogante que el recientemente galardonado escritor Mario Vargas Llosa se propone responder con su artículo “El Perú no necesita museos”, cuya finalidad fue la de reflexionar sobre la negativa del gobierno peruano a la donación del gobierno alemán para la construcción de un museo. Al mismo tiempo, este cuestionamiento le sirve para incitar una transformación en las ideas de los políticos y de los ciudadanos en general. En primer lugar, debemos comprender las circunstancias en las que se produjo el intercambio de opiniones. Con motivo de la V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, el Caribe y la Unión Europea, realizada en Lima entre el 13 y 17 de mayo de 2008, la canciller alemana Angela Merkel ofreció una donación de dos millones de dólares al gobierno peruano con la finalidad de construir y mantener un museo de la memoria. Este ofrecimiento correspondía a uno de los ejes de la cumbre, el de la cooperación para el desarrollo. A pesar del propósito de la donación, el gobierno del presidente Alan García reaccionó de manera negativa. Citemos, solo por economía de espacio, tres nombres de los muchos que vieron en la propuesta alemana una amenaza a la integración nacional: Antero Flores Araóz, entonces Ministro de Defensa; Rafael Rey, congresista de la República, ex Ministro de la Producción y, posteriormente, sucesor de Flores Aráoz en la cartera de Defensa; y el polémico Cardenal Juan Luis Cipriani, quien considera que la defensa de los derechos humanos es una "cojudez" . Los medios de prensa nacionales y extranjeros dieron cobertura al desaire y al enfrentamiento de opiniones entre políticos, integrantes de las Fuerzas Armadas, religiosos e intelectuales. ¿Qué revelaba este conflicto? ¿Cuáles eran las razones para negarse a la construcción de un espacio social que nos recordara la tragedia del terrorismo y su enfrentamiento con el Estado? Las opiniones enfrentadas son un síntoma de fracturas sociales mayores. Nosotros, en nuestro análisis de la interacción social del discurso, nos centraremos en el artículo que inició una transformación en la percepción que los políticos peruanos tenían del museo de la memoria. El autor de Conversación en La Catedral publicó, el 18 de marzo de 2008, un artículo de opinión titulado "El Perú no necesita museos" en el diario El Comercio. El espacio que el galardonado escritor peruano aprovechó para difundir sus ideas es el de la columna que semanalmente aparece en el referido diario peruano bajo el nombre "Piedra de toque". Recurriendo al soporte de la escritura -actividad a la que se ha consagrado y le ha valido numerosos reconocimientos internacionales-, manifiesta su rechazo ante las opiniones de los ministros peruanos, voceros del actual gobierno. ¿Cuál es la posición de Mario Vargas Llosa para cuestionar las acciones políticas del gobierno peruano? Mejor dicho, ¿cuál es el poder que le permite al escritor nacional enfrentarse a la posición del gobierno peruano? No únicamente, como podemos sospechar, su condición de peruano. A este, debemos sumarle su rol de intelectual o su fuerte conciencia ciudadana. Asimismo, debemos recordar que, a fines de la década de 1980, Vargas Llosa fundó el Movimiento Libertad, partido político que surgió en abierta oposición a las medidas populistas del gobierno de 1985-1990 de Alan García Pérez. Para la campaña electoral de 1990, se constituyó el Frente Democrático (Fredemo), una coalición política integrada por el Movimiento Libertad, el Partido Popular Cristiano y Acción Popular. Desde ese momento, Mario Vargas Llosa no ocultó su simpatía por el neoliberalismo, política económica adversa al intervencionismo estatal en materia social o económica, y que defiende al libre mercado capitalista como responsable del equilibrio social y del crecimiento económico. Esa abierta adhesión a esta línea político-económica fue utilizada por su adversario en los comicios de 1990, Alberto Fujimori, para restarle simpatía y votos. Mario Vargas Llosa, entonces, es una figura relevante en el mundo social y político peruano. El último premio internacional que ha recibido en reconocimiento a su aporte al desarrollo de la lengua española es el Premio Internacional Don Quijote de la Mancha. Entonces, su prestigio en el ámbito de la actividad política y su reputación como intelectual le aseguran una posición privilegiada al momento de intervenir con sus opiniones en los debates políticos o literarios nacionales. Una consecuencia de su renombre es el hecho de poseer una columna semanal no solo en el diario El Comercio, sino en otros muchos de habla castellana. Es una persona con la capacidad de proponer transformaciones en los actos de las personas, especialmente de los lectores del medio de prensa peruano. ¿A quién se enfrentaba Mario Vargas Llosa con su artículo? El documento que aquí nos interesa analizar es una respuesta a las opiniones del entonces ministro de Defensa Antero Flores Aráoz. Este es un abogado y político peruano que ha realizado su carrera política en el Partido Popular Cristiano y en Unidad Nacional. Ha ocupado cargos políticos como el de Diputado o Congresista de la República. Además, ha sido elegido, en diciembre de 2006, como Representante Permanente del Perú ante la Organización de los Estados Americanos. Fue nombrado ministro de Defensa en reemplazo de Allan Wagner en el mes de diciembre de 2007. Quizá algún lector recuerde, a propósito de una secuencia fotográfica con motivo de las celebraciones por Fiestas Patrias que retrataban a la bailarina Leysi Suárez desnuda montada en un caballo sobre la bandera nacional, la pasión con la que el entonces ministro de Defensa manifestaba las consecuencias penales a las que la "desabrigada" bailarina estaba expuesta por la "vejación contra los símbolos patrios" . Diversos medios de prensa cuestionaron las encendidas declaraciones del Ministro acerca de las fotos supuestamente patrióticas; posteriormente sucedería lo mismo con sus declaraciones a propósito de la donación anunciada por la canciller alemana Angela Merkel. Podríamos resumir aquí, brevemente, el perfil de los adversarios verbales. Por un lado, el intelectual nacional que goza, tal vez con diferencia de matices, de un mayor prestigio por sus reconocimientos literarios internacionales, por su clara y mantenida defensa del modelo neoliberal, por su respeto y admiración por los Estados democráticos, y su apasionado rechazo a los remanentes a los regímenes totalitarios. Su derrota frente a Alberto Fujimori, observado desde la distancia, es una experiencia favorecedora, porque lo alejó de los sentimientos de cierta parte de la población que considera que la política nacional y sus representantes son un circo. Por otro lado, el político peruano, a pesar de su larga y permanente exposición en el entablado del poder, ha tenido manifestaciones ciertamente cuestionables. Sus méritos como Representante Permanente del Perú ante la Organización de los Estados Americanos no han tenido el peso suficiente al momento de criticar su inclusión como ministro de Defensa y sus posteriores acciones. Cuando Mario Vargas Llosa explica que la negativa a la creación de un museo se debe a dos características de la política peruana, “la incultura y la intolerancia”, está describiendo a la totalidad de este grupo de poder. “Inculto” es toda persona o nación que posee modales burdos y de limitada instrucción; por lo tanto, emplear este término para calificar a los políticos peruanos no oculta su intención: acusarlos de incapaces para ejercer funciones que implican una formación de la cual carecen. “Intolerante”, por otro lado, refiere la falta de respeto frente a ideas, opiniones o prácticas distintas de las propias; en el contexto del artículo de Vargas Llosa, que los políticos sean intolerantes expresa que ellos, lejos de ejercer las prácticas democráticas, están más cercanos a los designios del tirano o del dictador. Así, el empleo de estas dos palabras para definir a nuestra clase política corresponde con la intención global del discurso escrito que analizamos: aceptar un Museo de la Memoria es un ejemplo de prácticas democráticas que, evidentemente, los actuales representantes políticos no comparten. Con el empleo de términos como “entorchados”, que hace referencia a los bordados de oro o plata que sirven para distinguir a los militares o ministros, o “úcase”, orden o mandato injusto, tiránico y arbitrario, el intelectual vuelve a insistir en las nefastas características de la élite política nacional: militares tiránicos. Como una estrategia más de su discurso, el novelista describe el conflicto armado de la década de 1980 a la del 2000. Con la frase “guerra revolucionaria”, retrata el enfrentamiento armado entre diversos bandos del país que son caracterizados de una manera particular: “salvajismo terrorista”, la “desmesura” militar y los “humildes campesino”. Si recordamos la muestra fotográfica elaborada por la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) o el documento publicado por ella, no nos quedará dudas de que, entre los disparos de las armas terroristas y las armas del Ejército peruano, se encontraba la población rural. Asimismo, Vargas Llosa señala el contexto de aparición de la CVR: al final de la dictadura de Alberto Fujimori, responsable de la violación a los derechos humanos, el gobierno democrático presidido por Valentín Paniagua la nombró para investigar lo que denomina “tragedia social”. Añade el autor de La ciudad y los perros que este estudio encontró la oposición en sectores aliados al fujimorismo, estado “corrupto”, “cleptómano” y “asesino”. Si bien la muestra organizada por la CVR, Yuyanapaq (Para recordar) comunica la intensidad del crimen cometido por los terroristas y las fuerzas militares, no es el único medio de impedir un nuevo brote de ferocidad y de horror. Desde el punto de vista del intelectual, el fanatismo, y el desprecio ante la moral y la ley son las razones que explican la lucha armada de las dos últimas décadas del siglo pasado. Mario Vargas Llosa difiere del carácter pragmático de las razones del Ministro, quien considera que lo principal es asegurar la educación y el alimento antes que el conocimiento del pasado. Además, el Ministro critica el trabajo realizado por la CVR pues la considera parcial al culpar de las pérdidas humanas y materiales al ejército y a los terroristas. Desde la perspectiva del narrador peruano, la política antiterrorista organizada en el gobierno de Alberto Fujimori se produjo fuera de ley, es decir, fuera de los parámetros que un estado democrático debió contemplar. Se evidencia entonces en las razones de Vargas Llosa una crítica al estado dictatorial de la década de 1990. En esta línea, la labor de la CVR -considera el autor de Los Jefes- rescata el valor por desentrañar los hechos de la historia de la violencia fanática y antidemocrática. ¿Por qué el Perú necesita el museo de la memoria? Vargas Losa lo expresa con claridad: para combatir “actitudes intolerantes, ciegas y obtusas que desatan la violencia política” y para conocer que el fin no justifica los medios. Queda en evidencia que detrás de la negativa a un museo de la memoria se esconde un rechazo al conocimiento y reconocimiento de las responsabilidades políticas y sus consecuencias en un estado antidemocrático. De ahí que concluya expresando que el progreso significa también sabiduría para distinguir lo bueno, lo malo, lo “intolerable”, pero especialmente que los museos aseguran que los políticos no digan tonterías.
Balance final
Las personas se relacionan o interactúan mediante discursos. En realidad, toda sociedad está regida por los discursos. Por ello, para el ACD, es importante analizar la interacción social que crean los discursos relacionados con el poder. Así, mediante el análisis de discursos políticos, de la publicidad, de artículos periodísticos, entre otros, se puede entender las estrategias de dominación a partir del estudio de la intención comunicativa, el contexto, las prácticas de poder y la ideología que subyacen en dichas construcciones verbales. El estudio del discurso de Mario Vargas Llosa “El Perú no necesita museos” nos permite advertir dos intenciones comunicativas: contrarrestar con argumentos sólidos los ataques contra el Museo de la Memoria y persuadir a sus detractores de la importancia del mismo para la sociedad peruana. Su artículo surge como respuesta a las declaraciones antitolerantes de Antero Flores Araoz, por entonces ministro de Defensa, quien se oponía a la construcción del museo de la memoria. Para ello, emplea su posición de poder como intelectual de prestigio que cuenta con un espacio en uno de los diarios más leídos del país, El Comercio. En su escrito, subyace una ideología claramente anti totalitarista y pro democrática; perspectiva muy oportuna para enfrentar las declaraciones exacerbadas de nuestros políticos gobernantes siempre tan prestos a torcerle el cuello a la verdad.
Bibliografía
ABAJO DE PABLOS, JUAN JULIO DE (2001). La guerra de los mundos de Orson Welles y otros escritos sobre cine. Valladolid: Fancy ediciones.
CENTRO VIRTUAL CERVANTES. Diccionario de términos claves de ELE. Consulta: 23 de abril de 2010.
http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/diccio_ele/diccionario/intencioncomunicativa.htm
VAN DIJK, TEUN (2001). El discurso como interacción social. Barcelona: Gedisa, 2001.

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